Parque Nacional de Cabrera

Està al S. de la de Mallorca, separada de ella por un canal de 5 millas y media, conocido ya en tiempo de Plinio por muy expuesto á naufragios. Todo su terreno es montuoso y la calidad peñascosa de su suelo se deja ver en la costa formada alternativamente de inaccesibles escarpados, pequeñas calas y tres puertos. El mayor de estos es bastante capaz, abrigado y de un excelente fondo; su inmediato, llamado de Gandulf, es más pequeño, con buen fondeadero, pero enteramente abierto al N., á excepción de algunas reducidas calas formadas
por las sinuosidades de sus contornos, que suelen abrigar embarcaciones chicas. Se hallan estos dos puertos á la parte de la isla que mira al N., encontrándose en la que está situada al E. el de la Olla, que es reducido, de buen fondo, pero abierto igualmente al mismo viento. Entre los puertos Mayor y Gandulf está la cala Donsell, y entre Gandulf y la Olla las calas
Borry , Anciola y Galiota. De todas estas calas, las que hay desde puerto Gandulf hasta la Olla, llegando alcabo Borry, son medianamente accesibles para las lanchas y barcos pescadores; pero desde el último punto, dando la vuelta por el resto de la isla al puerto Mayor. es tan escarpada la costa, que solo en la cala Anciola puede desembarcarse por medio de lanchas, aunque el
terreno que la sigue es sumamente escabroso. Toda la superficie de Cabrera está cubierta de áspera maleza, viéndose descollar acá y acullá la caña férula de Dioscórides, que se presenta lozana sin que, cuando verde, la loque ni hombre ni animal, porque su tacto entumece las manos y su olor es sumamente repugnante.

En las cumbres de los montes y en los parajes en que se manifiesta más al descubierto la peña, hay trozos reducidos á cultivo, y en las alturas de Cocons, la Olla y Corro se encuentran algunos pinos. A dos manantiales se reduce la agua que hay en toda la isla, el uno en lo interior y situado en la cañada que forman los montes Ravell y Peñas blancas y el otro cerca de la

cala Anciola.

La escasez de agua, la aspereza del terreno y la calidad pedregosa de su suelo tienen esta isla casi enteramente inhabitada, sirviendo solo sus puertos y cala para el abrigo de los pescadores, como sirvieron en otros tiempos para abrigo de piratas argelinos. Cabrera tuvo importancia histórica cuando se creian las fábulas del nacuniento de Aníbal en el islucho inmediato llamado Triquadra y la fundación de un monasterio de frailes Agustinos por Eudoquio en el siglo VlI. Otros acontecimientos ciertos, aunque tristes, se la dieron con posterioridad.

Al conquistar Don Jaime I la isla de Mallorca, en el año 1229, Cabrera se dió á D. Ferrer de Sant Marti paborde de Tarragona, y Arnaldo sucesor de aquel en esta dignidad eclesiástica, dió esta isla en enfitéusis, en Mayo de 1248, á Bernardo de Claromonte y Guillermo Huguet por el censo anual de 10 cabritos y 7 morabatinos de oro.

Sucesivamente 1425 perteneció Cabrera á Nicolas de Zaragoza, luego 1439 a Luis de Berard. Bernardo hijo de este ultimo, con instrumento de 8 de Febrero de 1481, firmó concordia, en poder de Mateo Morante notario, con Pedro Amengual, Antonio Sala y Miguel Tomas de Lluchmayor, en la que prometen estos cumplir varias condiciones que les impone el señor de Cabrera, entre ellas, la de vivir con sus familiasen aquella isla. Francisca Vida hija de Alonso y viuda de Jaime de Berard, propietario de Cabrera, como herederade Juana de Berard y Vida su hija, hizo donaciónde la isla y su castillo al Dr. en derechos Juan de Berard el dia 19 de Setiembre de 1523 ante Guillermo Sitjes notario, y este último poseedor otorgó otra donación de Cabrera en 24 de Octubre del mismo año, ante el expresado notario, á favor del caballero Pedro Malferit.

Siguiendo la narración de sucesos históricos que tienen relación con Cabrera, es notable el que tuvo lugar en 9 de Febrero de 1509, aportaron en aquella isla dos galeras de corsarios berberiscos y cautivaron 22 pescadores con sus barcos, permaneciendo once dias en la isla sin poder regresar a Berbería a causa del mal tiempo. Los Jurados y el virey de Mallorca mandaron allí 200 hombres al mando de Francisco Burgués, quienes vencieron, despues de un reñido combate, a los 8o invasores que trajeron cautivos á Palma. Este acontecimiento obligó al propietario de Cabrera a fortificar aquella isla, i el grande y general Consejo Balear, en 25 de Noviembre de 1585, teniendo presente que S. M. queria que se edificase allí una torre de defensa y que se reparase su antiguo castillo, con el finde que el gobernador, los ocho soldados y el artillero que debían residir allí en virtud de las Reales órdenes de 2 de Enero, 22 de Marzo y 27 de Abril del expresado año, pudiesen defenderse en caso de invasión enemiga; resolvió que la Universidad de Mallorca pagase el sueldo de cuatro guardias ademas de la expresada guarnición. En este acuerdo del grande y general Consejo se hace mención de dos invasiones de moros posteriores a la de 1509, una de las cuales destruyó casi del todo el castillo. Otros daños que sufrió este pusieron al mismo Consejo en la precisión de acudir á S. M.en solicitud de remedio, y por Real órden de 5 de Juliode 1601 mandó el monarca que de los fondos de fortificación se pagasen para atender á su reparo.

El castillo de Cabrera está en la cúspide de una altura que hay á la izquierda de la boca del puerto Mayor. Cimentado sobre la peña tiene adosados á esta sus muros, y su interior tiene escasa comodidad para el gobernador, cura y soldados que lo guarnecen. Estos y la familia del arrendatario de los pastos y tierras de labor, componen la poblacion de la isla. En 1810 fueron conducidos a Cabrera los franceses prisioneros de la célebre batalla de Baylen, donde sufrieron las penalidades consiguientes á su desgracia por espacio de cuatro años, y en 1814 se restituyeron a su patria quedando sepultados en la isla algunos centenares de ellos. El cónsul de Francia en Palma D. Julio de Cabarrús y Lesseps, cumpliendo las órdenes que le dejó el Príncipe de Joinville, cuando en 1847 visitó aquella isla con la escuadra de evoluciones que tenia a su mando, hizo recoger los restos mortales de sus difuntos paisanos y se edificó sobre ellos un monumento mortuorio, cuyas obras quedaron terminadas en 22 deAgosto de aquel año.

"Noticias histórico topográficas de la Isla de Mallorca-Joaquin María Bover (1864)