CAN VIVOT

La casa señorial barroca por antonomasia es Can Vivot, en la calle de Can Savellà. Aunque, desde hace tiempo, en las publicaciones sólo se hace referencia al patio de la escalera, en realidad existen dos patios que forman un solo conjunto que a principios de siglo XX fue dividido por una verja de madera tallada. La lectura histórico y artística de Can Vivot corresponde pues a una escenografía que abarca el pati major, el jardí de ses murteres i el pati de l'escala.

El antiguo pati major, tal y como reza el plano original de fines del siglo XVII, no es un patio secundario, como se ha pretendido en más de una ocasión. En su tiempo fue el espacio de recepción de la casa, presidido por la fachada de los salones principales y el desaparecido jardín terraplén llamado de ses murteres. Precisamente, este jardín aporta el elemento principal que se visualiza en el: se trata de la balaustrada que a modo de tribuna se apoya sobre dos grandes arcos y se decora en sus pedestales con bustos barrocos.

Éstos representan a caballeros con peluca y a damas ataviadas como si fueran matronas romanas, algunos son de muy buena factura y parecen retratos de personajes de la época, tal vez miembros de la propia familia Sureda. Desde el pati major, el pati de s'escala se veía de forma transversal, lo que facilitaba la contemplación de los tres grandes arcos carpaneles, muy rebajados, que configuran la perspectiva axial hasta el fondo, donde se encuentra el almacén gótico de lo que fue la gavella de la sal. La ligereza de estos tres magníficos arcos contrasta notablemente con el barroquismo de la escalera. Su disposición fue novedosa y se adaptó al modelo de escalera a la imperial, con un primer tramo de arranque central que luego se divide en dos divergents que a su vez desembocan en la galería superior. Todo ello conllevó la construcción de un pórtico inferior con tres arcos sustentados por columnas y dos estípites en el principio de la grada. En el primer rellano aparece el escudo de Don Juan Sureda i de Villalonga (1669-1752), con los cuarteles de sus armas y dos angelotes que sostienen la corona como símbolo del marquesado de Vivot que le fue concedido en 1717.

Si se sube hasta este primer rellano, la contraperspectiva es extraordinaria: en la parte inferior se ve la concentración de columnas con sus pomposos capiteles decorados con hojas de acanto, los dibujos geométricos del empedrado, la silueta de los barandales y de los arcos de la loggia, elegantísima, cuyo italianismo se acentúa gracias al diseño de los portales de la casa cuyos dinteles aparecen rematados por pequeños bustos.